¿Porqué empecé este blog?

Me encantan los cómics y los videojuegos. Me han gustado desde que era muy pequeño y sin esperar sonar pretencioso antes de que estuvieran ambos de moda y nos vieran de manera rara a los “geeks” estábamos metidos de lleno en ese mundo. Con casi cuarenta y cinco años y más de una docena de tatuajes que lo demuestran mi afición aún recuerdo el momento en que leí un comic y que tuve en mis manos un joystick por primera vez. 

El primer cómic que llegó a mis manos fue X-Men #65 y, como a muchos niños, lo primero que me atrapó fueron los colores, la fuerza visual de las viñetas y esos paneles dobles protagonizados por quien, con el tiempo, se convertiría en uno de mis personajes favoritos: Wolverine, es cierto lo que dicen que uno siempre recuerda su primer amor, pero igualmente es cierto que no termina siendo el único.

 

El amor por los videojuegos nació casi al mismo tiempo. Desde muy pequeño, pasar horas frente a una pantalla se convirtió en una forma de descubrir mundos nuevos, asumir retos y vivir historias interactivas que, de alguna manera, también ayudaron a formar mi imaginación y mi carácter. Los videojuegos no eran solo un pasatiempo: eran una experiencia, un refugio y, muchas veces, una escuela de paciencia, estrategia y perseverancia.

Con los años, mientras iba creciendo, comencé a entender mejor el contexto en el que se desarrollaban las historias de estos héroes y villanos. Héroes que no siempre eran queridos por las personas a quienes protegían, y villanos cuyas motivaciones no siempre podían considerarse simplemente como malvadas o incorrectas. 

Poco a poco, al adentrarme cada vez más en este mundo, especialmente en los universos de DC y Marvel porque eran talvez vez los más comerciales y accesibles a mi edad, empecé a comprender que, aunque se trate de ficción, no todo es blanco o negro y que incluso nuestras nociones del bien y el mal están llenas de matices y no existen absolutos. Creo que el rasgo que marcó definitivamente mi amor por el mundo del cómic es que los superhéroes, a pesar de tener poderes sobrehumanos y fantásticos, viven realidades con las que quienes los leemos podemos identificarnos.

¿Quién no ha querido ser Superman? Ser poderoso, volar, sentirse invencible. Pero, al mismo tiempo, ¿Quién no se ha reconocido en su soledad, en sus inseguridades o en el dolor de perder a un ser querido? Esa capacidad de los héroes para compartir nuestras mismas debilidades y fortalezas como seres humanos crea un vínculo emocional muy fuerte. Nos conecta con ellos y nos recuerda que, aunque tengan orígenes extraordinarios, en su interior su esencia es igual a la de todos nosotros.

 Imagen que contiene Diagrama

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

Muchas veces se escucha decir que “son solo cómics”, “son solo para niños” y el infaltable “como puedes desperdiciar tu tiempo en eso”. Por mi propia experiencia he llegado a creer firmemente que una de las peores ofensas que puedes hacerle a los demás es burlarse o ridiculizar su aficione, sea cual sea. En una época en la que enfrentamos a diario sentimientos de odio, miedo e intolerancia, los cómics pueden convertirse en una poderosa fuente de inspiración y superación, tanto personal como colectiva.

Las historias de superhéroes nos transmiten esperanza: la idea de que podemos ser mejores, de que incluso cuando todo parece estar en contra podemos salir adelante, y de que siempre podemos aspirar a ser más de lo que somos.

 

Con esta entrada inicio una aventura que espero compartir con muchas personas que sientan la misma pasión por los cómics. Un espacio para conversar, reflexionar y pasar un buen momento profundizando en historias que, a lo largo de los años, me han dejado enseñanzas valiosas y me han motivado a ser un mejor ser humano.

Estoy abierto a todos sus comentarios, sugerencias y peticiones para hacer de este blog un lugar cada vez más entretenido.

Empecemos.

 


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